Alirio Cáceres Aguirre
@DiaconoOikos
Oikos19@gmail.com

Laudato si´ es una encíclica que pone a “circular” una propuesta de economía circular, social y solidaria, para que el ciclo de la vida deje de ser un círculo vicioso y se convierta en un círculo virtuoso.

El 2013, el papa Francisco adoptó su nombre en honor a San Francisco de Asís, patrono de la paz y de quienes cultivan la ecología, y, en 2015 publicó un documento titulado Laudato si´ sobre el cuidado de la casa común. San Francisco de Asís es un modelo de relación horizontal entre los seres humanos y su entorno, que rompe la idea despótica de dominación y se hace servidor contemplativo de las maravillas de la naturaleza. Laudato si´ es una encíclica que el papa puso a “circular” entre creyentes y no creyentes, seis meses antes de la COP21 de París, despertando gran interés entre sectores académicos e interreligiosos por la fundamentación científica de su propuesta y la integralidad de sus planteamientos.

Justamente, el mensaje principal de este importante documento tiene que ver con la “ecología integral”, entendida como una mirada de conjunto sobre las relaciones del ser humano establece dentro de la “casa común” (expresión utilizada para referirse al planeta Tierra).

En Laudato si´, la ecología integral implica que todo está conectado, todo es relación; que no hay dos crisis separadas, una social y otra ambiental, sino una sola y compleja crisis socioambiental, y, por ende, todo planteamiento ecológico implica un planteamiento social. Además, que la ecología ambiental debe entrar en diálogo con la ecología económica, social, cultural y de la vida cotidiana, teniendo en cuenta los principios éticos del bien común y la justicia intergeneracional. El ejemplo de una ecología integral vivida con alegría y autenticidad es el mismo San Francisco de Asís, quien no separó el amor a Dios, del amor a los pobres, a la naturaleza y la búsqueda de la paz interior.

En el diagnóstico que hace de la crisis planetaria el documento conjuga contaminación, cambio climático, escasez de agua, pérdida de la biodiversidad, deterioro de la calidad de la vida humana y degradación social e inequidad planetaria. A su vez, ubica la raíz de la crisis en las actividades humanas, que perdieron su referencia a Dios, asumiendo un antropocentrismo irresponsable y un relativismo moral que se posicionan en un paradigma tecnoeconómico que privilegia el capital por encima de la dignidad de la humanidad y del resto de la creación.

Por eso, la invitación de la encíclica es a la “conversión”, al cambio de estilo de vida, al paso de una “cultura del descarte” a una “cultura del cuidado”. Esto significa revisar el consumismo obsesivo que tiene al mundo hecho un “depósito de residuos”.

La ecología se torna economía

Es interesante observar que, en la encíclica, el papa inicia hablando de cambio climático para concluir urgiendo un cambio humano. Por eso mismo, ha apoyado a la ONU con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y les ha propuesto a las comunidades católicas que durante este año elaboren un plan a siete años para cumplir siete OLS (Objetivos Laudato si´). Es decir, que familias, parroquias, colegios, universidades, clínicas, empresas y congregaciones religiosas deben fomentar su cumplimiento.

Objetivos del Laudato si´:

  • Responder al clamor de la tierra
  • Responder al clamor de los pobres
  • Promover una economía ecológica
  • Promover un estilo de vida sustentable
  • Ofrecer educación ecológica
  • Fomentar una espiritualidad ecológica
  • Impulsar la participación ciudadana en busca del bien común.

En este marco, hay alusiones directas a la conversión del modelo económico: “Todavía no se ha logrado adoptar un modelo circular de producción que asegure recursos para todos y para las generaciones futuras, y que supone limitar al máximo el uso de los recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar” (LS 22).

Tal conversión debe verse reflejada tanto en el macroescenario planeta como en los microescenarios de la conciencia y el núcleo familiar. El capítulo 5 de la encíclica Laudato si´, acaso el menos promocionado pero el más clave para apalancar las transformaciones y transiciones que el mundo necesita, describe importes directrices para la acción a escala global, nacional, local y el diálogo de la fe con la economía y la política.

Destacado 1: La ecología ambiental debe entrar en diálogo con la ecología económica, social, cultural y de la vida cotidiana, teniendo en cuenta los principios éticos del bien común y la justicia intergeneracional.

Destacado 2: La invitación de la encíclica es a la “conversión”, al cambio de estilo de vida, al paso de una “cultura del descarte” a una “cultura del cuidado”. Esto significa revisar el consumismo obsesivo que tiene al mundo hecho un “depósito de desechos”.